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Rodrigo Zuriaga Pineda

Entre los cientos de personajes quienes aportaron sus capacidades y hasta la vida en bien de la nación se encuentra el general de brigada Rodrigo Zuriaga Pineda.

Nacido en Dolores Hidalgo, Guanajuato en las últimas décadas del siglo xix, ingresa al ejército mexicano como soldado raso en 1903. No habiendo datos accesibles sobre su nacimiento, estimo que tenía entre 17 y 20 años al ingresar a las fuerzas armadas por lo que debió nacer entre 1883 y 1886.

Su carrera militar fue en ascenso permanente. De acuerdo al tomo II del “Diccionario de Generales de la Revolución”, en 1904 fue ascendido a sargento primero y al poco tiempo a subteniente de infantería.  “En1907, fue promovido a teniente. Siguió en el ejército federal hasta 1914, año en el que se incorporó a la Revolución, como teniente coronel en las fuerzas del general Juan Andrew Almazán”.

Su vida militar la sirvió al lado de Almazán, con él asciende a coronel en 1915 y para 1918 le otorga el grado de general de brigada. Sirvió en estados como Puebla, Veracruz, DF, Hidalgo y Oaxaca, por supuesto sus últimos años estuvo en Nuevo León donde muere el 3 de marzo de 1929.

Es en 1929 cuando el general José Gonzalo Escobar se rebela a las imposiciones de Plutarco Elías Calles. Miembro del grupo Sonora, nacido en Sinaloa, es hombre cercano a Álvaro Obregón.

A la muerte del presidente electo Obregón, ante la imposición de Emilio Portes Gil como presidente de México, se insubordina al considerar que la presidencia debería recaer en los obregonistas, entre ellos el mismo Escobar, por lo cual lanza el plan Hermosillo en donde desconoce al gobierno y los manejos de Elías Calles en los inicios de lo que sería el Maximato.

Escobar emprende una serie de ataques y para repelerlo es enviado Almazán a Veracruz, dejando a Monterrey al mando de Rodrigo Zuriaga con apenas un centenar y medio de hombres, condición que aprovecha Escobar para amagar la ciudad regia.

Los escobaristas llegan entre el 3 y 4 de marzo a Monterrey y al encontrar la defensa del ejercito comandado por Zuriaga, atacan sin mediar, algunos de los jefes militares de Zuriaga desertan y se pasan al bando de Escobar con lo cual fue imposible establecer una buena defensa, cayendo muerto de un balazo en la cabeza cuando estaba con sus hombres atrincherado en la azotea de la penitenciaría.

Finalmente, la rebelión escobarista sería «llamarada de petate», en abril de ese año, apenas pasado el mes del inicio, es aplastada en Jiménez, Chihuahua desde donde huye a EUA.

Almazán mostró su afecto por el compañero de armas quien figuró a su lado. Siendo propietario de amplios territorios en Nuevo León, Almazán donó los terrenos para el campo militar en la zona del ejido de la Nogalera. A ese campo militar se le otorgó el nombre de Rodrigo Zuriaga Pineda en homenaje al general caído en combate defendiendo la ciudad de Monterrey.

Su esposa Juana Gallegos, viuda de Zuriaga recibiría por mandato del senado una pensión de 18 pesos diarios en 1932, misma que disminuyó a 15 pesos diarios en 1945. Zuriaga es de esos tantos personajes de la historia nacional quienes pasan en el anonimato o con pocos reflectores porque como siempre sucede, los líderes son quienes acaparan las páginas de la historiografía.

Imagen cortesía de: https://www.facebook.com/groups/Monterrey.Antiguo

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