En la historia convencional sobre la fundación de la actual ciudad de Monterrey se dice que hubo una primera en 1577 realizada por Alberto del Canto y a su poblamiento le llamó “Ojos de agua de Santa Lucía”[i].
Esta fundación es un mito, la repetición continua de lo expresado por un investigador sin haber constatado o desestimado dicha afirmación.
Alberto del Canto no funda nada en territorio del actual Nuevo León, menos en la zona de la actual ciudad metropolitana de Monterrey, esto es un error historiográfico de los años 50´s del siglo xx y que se repite por muchos historiadores.
Hagamos una relatoría de hechos, como dirían los abogados para desacreditar el documento desde el cual se afirma la supuesta fundación. Ese documento histórico de archivo es el denominado “Documento del Parral”, encontrado en mayo de 1950 por Wigberto Jiménez Moreno, acreditado antropólogo e historiador quien, al escudriñar en los archivos de Parral, Chihuahua, se topa con un expediente de 71 fojas[ii] en el cual el gobernador de Nueva Vizcaya demanda en un intento de despojo al gobernador del Nuevo Reyno (escribo el nombre como en su época) de León.
El nombre correcto del Documento del Parral es “Litigio entre los gobernadores don Martín de Zavala, del Nuevo Reyno de León y don Luis de Valdés del reino de la Nueva Vizcaya, por la jurisdicción de las minas de Almadén”; fechado entre 1643-1644, con el número de expediente 22 del archivo en Parral.
Almadén, hoy Monclova era un sitio en el que se creyó había ricas minas de plata, lo cual al final resultó ser no cierto, un error.
En el escrito publicado en 1954 por Jiménez Moreno[iii] en el periódico El Porvenir de Monterrey, asegura el investigador haber develado la verdadera fecha de fundación de Saltillo, la cual ocurre en 1577 por Canto, agrega que, con ella, se integran a la fundación los territorios del actual Monterrey, Cerralvo, Monclova y lo que entre esos sitios haya de territorio… ¡Algo amplio el patio norte de Saltillo, según el litigio!
Jiménez Moreno resalta en su escrito la fundación de «la primera fundación» de Monterrey a la cual, según el expediente del litigio, Canto le llamó “Ojos de agua de Santa Lucía”:
Don Luis de Valdés, Cau° de la orden de Santiago, del Consejo de Guerra en los Estados de Flandes Gobor, Capn General deste (sic) reino de la Nueva Vizcaya, Prouas de Copala… Hago saber al señor Don Martín Zavala, Gobor Capn Genl del Nuevo Reyno de León y sus provincias…[iv]
Continúa la relatoría de hechos del expediente en donde establece el gobernador Valdés que su gente había sido detenida y obligada a salir de lo que considera territorio de Saltillo ubicado en el valle de Extremadura, hoy Monterrey.
Agrega la demanda interpuesta por Valdés a Zavala que en los archivos de su gobierno (el de Nueva Vizcaya) constan documentos que verifican y confirman la fundación de Saltillo en 1577 por el capitán Alberto del Canto, alcalde mayor de las minas de San Gregorio (Cerralvo) y valle de Extremadura (Monterrey), territorios que son jurisdicción de Nueva Vizcaya y que dicha fundación en donde se incluyen los territorios reclamados al Nuevo Reyno de León se hizo por orden del gobernador Martín López de Ibarra, gobernador que fue “de este Reyno, y la dicha erección y fundación de la villa de Saltillo la confirmó y aprobó dicho gobernador Martín López de Ibarra”[v].
Esta es la única fuente con la cual Jiménez Moreno y luego de él, un grupo de acreditados historiadores asumieron como verdad el dicho de un gobernador quien tenía un año en el cargo, que no era originario de la Nueva España y quien arribó a la región a causa del nombramiento, un personaje con historial de buscar riqueza y realizar litigios similares como el que emprendió contra Nueva Galicia.
Luis de Valdés es el gobernador quien cambia la sede capital de la Nueva Vizcaya de Durango a Parral porque esperaba administrar personalmente la riqueza de sus minas.
Dejemos por apuntados tres detalles más:
- La demanda de Valdés nunca presentó documentos o testimonios de sus dichos, sólo su acusación infundada.
- El primer gobernador de Nueva Vizcaya fue Francisco de Ibarra entre 1562 y 1575 quien al morir, toma la gubernatura su tío y mecenas Diego de Ibarra.
- Francisco de Ibarra nombra el 15 de marzo de 1563 a su primo Martín López de Ibarra o también conocido como Martín de Ibarra como «Tesorero de la Real Hacienda y más tarde también Teniente de Gobernador».[vi]
- Martín López de Ibarra o Martín de Ibarra nunca fue Gobernador, ni tenía facultades para ordenar poblamientos.
Martín López de Ibarra
Fue teniente de gobernador y capitán general desde el 22 de enero de 1565 por nombramiento de Francisco de Ibarra. En tal capacidad, en 1569 plantó su real en el valle de Buena Esperanza para distribuir tierras y aguas y en 1578 hizo merced de tres caballerías de tierra en el valle de Parras a levante del río de Guadalupe. En Durango a 29 de enero de 1580 ratificó las mercedes de tierras hechas a los pobladores de Santiago del Saltillo por su fundador Alberto del Canto [vii]
La cita sirve para explicar que pudo haber nombrado a Alberto del Canto en 1577, sin embargo, para ello debería contar con autorización y poderes, pues en ese momento el gobernador ya era Diego de Ibarra y no existen evidencias de que hubiera ratificado la autorización para distribuir tierras otorgada por Francisco, menos aún que pudiera hacerlo fuera de la jurisdicción de Nueva Vizcaya.
En síntesis, es falsa la declaración de que Martín López de Ibarra fuese gobernador de Nueva Vizcaya y sin ese nombramiento, sin documentos probatorios y sin testigos vivos de los sucesos, es evidente que el litigio se trata de un intento de despojo por parte de Luis de Valdés quien pretendía beneficiarse de las minas de Almadén.
[i] (Jiménez Moreno)
[ii] (Hoyo Cabrera del, 1992)
[iii] (Jiménez Moreno)
[iv] (Jiménez Moreno, pág. 102)
[v] (Jiménez Moreno, pág. 104)
[vi] (Porras Muñoz)
[vii] (Porras Muñoz)






























































